Recursos y actividades para las clases de religión católica en el colegio Divino Maestro de Vitoria (Álava).
lunes, 27 de noviembre de 2023
martes, 14 de noviembre de 2023
Derechos de la infancia
1._ Igualdad de género:
2._A tener una familia
3._ A ser bien tratados, con dignidad, como personas que somos.
4._ A que nos oigan y tengan en cuenta
5._ Derecho a la educación
viernes, 10 de noviembre de 2023
miércoles, 18 de octubre de 2023
lunes, 9 de octubre de 2023
martes, 3 de octubre de 2023
viernes, 5 de mayo de 2023
Qué bonito es oir los sonidos de la Tierra
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Dios nos regala los animales
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martes, 2 de mayo de 2023
La anunciación a los pastores
Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolviò en su luz: y se llenaron de temor. El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá duntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace. Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado". Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Lc.2, 8-20
martes, 28 de junio de 2022
domingo, 26 de junio de 2022
Los profetas
Después de la muerte de Salomón, su reino se dividió
en dos: Israel al Norte y Judá al Sur. El reino del Norte cayó en poder de los
asirios y sus habitantes fueron deportados (año 721 a C). En el año 597 a C.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, entró en Jerusalén destruyó el templo y llevó
al destierro a sus gentes. Desterrados de su país, se quedaron sin tierra, sin
rey, sin casas y sin templo. Es en este
tiempo cuando fueron momentos difíciles para el pueblo cuando Dios envía a los
profetas, mensajeros de Dios.
Dios los elige para ser sus portavoces con una
triple misión:
1.
Denunciar
las injusticias que hacen sufrir a los inocentes.
Ø La
hipocresía: “Este pueblo me honra con los
labios pero su corazón está lejos de mí.” (Is 29, 13).
Ø Los
abusos y engaños: “Escuchadlo los que
exprimís al pobre, despojáis a los miserables, disminuís la medida, aumentáis
el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por el dinero al pobre, al
mísero por un par de sandalias vendiendo hasta el salvado de trigo.” (Am 8,
4 – 6)
Ø La
avaricia: “Ay de los que añaden casas a
casas, y juntan campos con campos, hasta
no dejar sitio, y vivir ellos solos en medio del país.” (Is 5, 8)
2.
Pronunciar
palabras de esperanza en momentos difíciles.
Ø “Fortaleced las manos débiles, robusteced
las rodillas vacilantes. Decid a los cobardes: Sed fuertes, no temáis; mirad a
vuestro Dios, que trae el desquite, viene en persona, os resarcirá y os
salvará.” (Is 35, 3 – 6)
3.
Anunciar
la llegada del Mesías que traerá la salvación definitiva.
Ø Mirad a mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga la salvación a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Proclamará fielmente la salvación, no vacilará ni se desmayará, hasta implantarla en la tierra. (Is 42 1 – 4)