Recursos y actividades para las clases de religión católica en el colegio Divino Maestro de Vitoria (Álava).
viernes, 23 de marzo de 2018
lunes, 12 de marzo de 2018
sábado, 3 de marzo de 2018
martes, 27 de febrero de 2018
EL MUÑECO DE PAPEL

El hombrecillo de papel de periódico era muy feliz y quería que los niños estuviesen contentos. Por eso comenzó a contarles las historias que sabía. Pero sus historias eran historias de guerra, de miserias, de las grandes injusticias que ocurren en el mundo...
Los niños, al oír aquellas historias, se quedaban muy tristes. Algunos hasta se echaban a llorar.
Entonces el hombrecillo de papel de periódico pensó:
-“Lo que yo sé no es bueno porque hace llorar a los niños.”
Y echó a andar, solo, por las calles. Iba muy triste porque no sabía hacer reír a los niños. De pronto, vio una lavandería.
El muñeco de papel de periódico dio un salto de alegría y, con paso decidido, entró:
- “Aquí podrán borrarme todas las cosas que llevo escritas. Todo lo que hace llorar a los niños...”
Al salir, ¡nadie lo habría reconocido!: Blanco como la nieve...
Se encontró de nuevo con los niños y los niños se llenaron de alegría.
Pero cuando quiso hablar... ¡de su boca no salía ni una sola palabra!.
Estaba completamente blanco y no tenía nada qué decir...
domingo, 25 de febrero de 2018
jueves, 16 de noviembre de 2017
miércoles, 15 de noviembre de 2017
viernes, 10 de noviembre de 2017
Actividades: Servir a los demás
domingo, 22 de octubre de 2017
La misión de un superhéroe.
Un superhéroe es aquel que ha descubierto su misión en el mundo y a pesar de las dificultades tiene el valor de cumplirla.
REFLEXIONA:
- ¿Cual es la misión que el tío de Rafita descubrió?
- ¿Cual es la misión de los padres de Rafita?
- ¿Cual sería la misión de Rafita en esos momentos?
- ¿Cual será tu misión en estos momentos?
- ¿Puedes ser tu misionero?
Servir a los demás
Jesús se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro, éste le dice:

«Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?»
Jesús le respondió:
«Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.»
Le dice Pedro:
«No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le respondió:
«Si no te lavo, no tienes parte conmigo.»
Jesús le dice:
«El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos.»
Juan 13, 4 - 15
Amar es servir y servir es reinar.
viernes, 29 de septiembre de 2017
martes, 19 de septiembre de 2017
Muchas enseñanzas en una sola película
martes, 12 de septiembre de 2017
sábado, 24 de junio de 2017
El espantapájaros
El espantapájaros
Hizo con caña los brazos y las piernas y dio forma al cuerpo con paja. Una calabaza le sirvió de cabeza, una zanahoria de nariz y dos granos de maíz le sirvieron de ojos. Para la boca, una hilera de granos de trigo.Luego lo hincó en la tierra. Y como vio que le faltaba un corazón, le colocó entre la paja un corazón de pera. El labrador, satisfecho, se fue a su casa.Pronto llegó volando un gorrión. El espantapájaros quiso alejarlo, pero el pájaro le suplicó:
- Déjame coger trigo para mis hijos.
Y tanta pena le dio al espantapájaros que le dijo:
- Puedes coger mis dientes, que son granos de trigo.
Al día siguiente, un conejo entró en el huerto:
-Tengo hambre. Quiero una zanahoria.
Al espantapájaros le dio pena ver al conejo hambriento y le ofreció su nariz. Aunque no tenía boca ni nariz para oler el perfume de las flores estaba contento.
Más tarde se acercó un vagabundo:
- El labrador me ha echado de su casa y tengo frío. ¿Puedes ayudarme?
- Coge mi vestido; es lo único que puedo ofrecerte.
- ¡Gracias, espantapájaros! -respondió el vagabundo.
De pronto notó que alguien lloraba. Era un niño que buscaba comida para su madre.
- Toma -dijo el espantapájaros- Te doy mi cabeza de calabaza.
Cuando el labrador llegó al huerto y vio los restos del espantapájaros, se enfadó y le prendió fuego. Sus amigos amenazaron al labrador; pero entonces cayó al suelo algo que pertenecía al monigote: su corazón de pera. El labrador, riéndose, se lo comió diciendo:
- ¿Así que os lo ha dado todo? ¡Pues esto me lo como yo!
Pero al morderlo notó un extraño cosquilleo en su interior y dijo:
- Venid a mi huerto; aquí hay sitio y comida para todos.
Y es que el espantapájaros le había transmitido su bondad.


